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Cambiar empastes grises por empastes blancos, ¿cómo se hace?

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En odontolología, se suele utilizar la obturación a lo que se conoce popularmente como empastar. Esta técnica se realiza para limpiar la cavidad resultante de una caries para luego rellenarla con algún material. Este relleno facilitará una buena función masticatoria y oclusión de los dientes con sus antagonistas y consigue un buen sellado que impide que vuelva a producirse la lesión cariosa. También, resultará importante para mantener una buena estética dental.

Hasta no hace mucho, los empastes se realizaban con un material conocido como amalgama de plata (los empastes grises). Esto resulta de la aleación del mercurio con otros metales, como cobre, zinc, plata, estaño u oro y otras clases de metales. La amalgama de plata ha caído en desuso debido a su característico color gris, lo que rompe con la estética dental. Pero, principalmente, a la toxicidad del mercurio que esta contiene.


En 1991 la Organización Mundial de la Salud determinó que las amalgamas dentales son una fuente significativa de exposición al mercurio para la población general. Este mercurio se libera muy lentamente en la cavidad oral en forma de vapores de mercurio y de iones en la saliva.


A raíz de esto, diferentes países empezaron a tomar medidas de protección para la población y en 2008, en algunos países de la Unión Europea, se prohibió su uso. En otros, su uso está restringido para algunos grupos de población. Actualmente, se ha sustituido este material por composite o resina compuesta (los empastes blancos). Este tipo de empaste está compuesto por materiales que tienen diferentes características como la de cohesión y la de refuerzo. Los componentes de cohesión, envuelven y unen los componentes y los de refuerzo, mantienen la rigidez y la posición de estos. Para conseguir que el composite se vuelva duro y se fije al diente, ha de exponerse a una lámpara de fotopolimerización o fotocurado. Esta lámpara es aquella que produce esa luz azulada o violeta tan particular.


  • Pero, ¿qué pasa si ya tengo un empaste de amalgama de plata?

En el caso de que ya lleves un empaste de este tipo, no debes preocuparte. Se ha demostrado que la cantidad de mercurio que las amalgamas liberan después de los años es inapreciable, por lo que si actualmente tienes empastes de amalgama de plata, no tienes por que sustituirlos por unos de composite. De hecho, no es aconsejable levantar innecesariamente las obturaciones antiguas de amalgama, ya que se pueden aumentar los peligros de exposición al mercurio. Por otro lado, los dientes se pueden ver perjudicados al extraer dichos empastes, ya que se pueden causar daños estructurales en dientes sanos. Entonces, ¿cuándo es aconsejable cambiarlos? Existen varios motivos por los que sí aconsejamos el sustituir un empaste gris por uno blanco. Entre ellos encontramos los siguientes:



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  • 1. El grado de filtración o deterioro. Es decir, si el empaste de amalgama está en mal estado y esto produce filtraciones al diente, será necesario cambiarlo.
  • 2. La estética que aportan los composites blancos, haciéndolos prácticamente imperceptibles a la vista de otras personas.
  • 3. La imposibilidad de diagnosticar caries debajo de las mismas por no tener transparencia. Debido a que la amalgama es opaca, a veces dificulta el diagnóstico y tratamiento de problemas dentales.
  • 4. La adherencia. Cuando su tamaño es grande, puede suponer fracturas de paredes del esmalte que rodean la reconstrucción del diente. El composite blanco, en cambio, tiene poder adherente que lo evitaría.

Sabiendo todo esto, lo más importante es la prevención de cualquier daño dental. Es decir, mantener una buena higiene bucal y consultando a vuestro odontólogo de confianza de forma periódica. ¡Él es el que mejor os podrá aconsejar en vuestro caso en particular ante cualquier duda!

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